jueves, 26 de marzo de 2009

EDUARDO KIGMAN

Hombre que se forjó en la izquierda militante, entre los artistas e intelectuales de la generación de los años treintas, cobijada con las banderas socialistas de la
"denuncia y protesta", su posición ideológica resultó vulnerable con el paso de los años y acabó dando un giro decasi 180 grados. "Lo cual -como él mismo me dijera alguna vez-solo prueba que no soy sino un ser humano".

Pero lo fue en toda la extensión de la palabra, en la medida en que le angustiaba el destino de la especie, y la impotencia de los seres humanos para rectificar la marcha de los acontecimientos en una dirección que a él le parecía suicida.

De otro lado: desprendido, ayudaba a los artistas fracasados, regalándoles discretamente acuarelas para que las vendieran. Generoso, aconsejaba a los principianres, sin regatearles los secretos del oficio. Sincero, decía lo que pensaba, aunquetuviera que arrepentirse. (...)

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